Parque Natural Cuenca Alta del Manzanares
La ganadería Arroyo P.R.E. se emplaza en las fincas
“Los Sotillos del Toril”, “El Rebollar”, "La cerca del puesto"
y "Del Colmenar", con un total de 60 Ha, en el sitio de los
Palancares, termino de Soto del Real, colindando con Manzanares del Real
y Miraflores de la Sierra , en la falda meridional de la sierra de Guadarrama.
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Todos estos términos están incluidos en el Parque
Natural de la Cuenca Alta del Manzanares, que desde 1930 intenta
mantener un ecosistema natural secularmente adaptado a actividades
rurales como la ganadería extensiva.
Desde 1992 esta declarado Reserva de la Biosfera
por la UNESCO por contener sistemas escasamente modificados: pinares,
ríos, roquedas… teniendo además elementos faunisticos
de alto valor ecológico.
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Su extensión es de 46.728 ha .,
lo que supone el 6,25 % de la superficie de la Comunidad de Madrid.
Tiene como eje el curso alto del río Manzanares. Entre los
630 m . de altitud de El Pardo y los 2.383 m . de Cabeza de Hierro
Mayor, el parque presenta diversos sistemas naturales:
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La cuerda larga , con las elevaciones de La
Maliciosa ( 2.227 m .), Guarramillas o Cabeza de Hierro, representa el
sistema de alta montaña.
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La Pedriza es un extraordinario
macizo granítico modelado por la acción de los fenómenos
atmosféricos, creando un mundo de rocas pulimentadas y redondeadas
de caprichosas formas.
La sierra de Hoyo de Manzanares, un monte
isla que culmina en el Estepar ( 1.404 m .).
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Las cuencas fluviales del Guadarrama, Jarama
y principalmente Manzanares con bosques de ribera donde abundan
sauces, chopos, arraclanes o abedules. Con endemismos como la rana
iberica o el calandino.
El embalse de Santillana ( 908
m .), como principal humedal de la cincuentena que existen en el
Parque y que suponen un destacada enclave de invernada. Fresnedas
y dehesas se alternan con encinares de fresnos y robles.
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Por su extensión, dentro del Parque es posible disfrutar
de una gran variedad de fauna y flora, con abundantes zonas de matorrales
mediterráneos (jaras, retamas y enebro rastrero), pinares
en las zonas altas, encinares en las zonas bajas, enebrales y jarales.
Entre la fauna del Parque destaca la presencia de corzos, gatos
monteses, zorros, ciervos, jabalíes, jinetas y lagartijas
serranas. También cuenta con una gran variedad de aves como
el azor, el águila real, el buitre leonado, el halcón
peregrino y el gavilán. En los humedales abundan las aves
(patos, garzas, cormoranes, gaviotas, cigüeñas, águilas
y búhos).
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Instalaciones
Las cercas de piedra recorren la dehesa próxima al embalse
del mediano. Entre la fresca hierba, narcisos y ranunculos alternan el
malva y el amarillo a juego con el que se eleva en retamas, piornos, brezos
y zarzamoras. Los fresnos y enebros solitarios se agrupan hacia el horizonte
con robles y pinos hasta escalar las faldas graní ticas de la Najarra
o los Bailanderos.
Las fincas que en sus orígenes albergaban ganado bravo
con de terioradas estructuras de madera y piedra, se mostraban inapropiadas
para la cría caballar.
Con los correspondientes permisos sobre normativa medioambiental
del Parque Natural e integradas en el entorno, las instalaciones son rehabilitadas
y adecuadas a las necesidades propias de la yeguada.
Actividad
La actividad de la ganadería se fundamenta en la tradicional cría de caballos pura raza española, en libertad hasta los tres años.
Sus primeros juegos se realizan en el campo sobre un terreno
de monte bajo, con pendientes, con matorral, rocas, arboleda, humedales...
un ejercicio constante para favorecer su desarrollo.
Los potros así criados pensamos que desarrollan
una estructura morfológica más fuerte y elástica
y un mayor equilibrio psíquico, lo que se conoce como “buena
cabeza”, para futuras actividades en cualquier disciplina. Aun a
riesgo de sufrir accidentes o heridas que produzcan marcas que minoren
su belleza y su valoración.
El prototipo de caballo buscado
por Arroyo P.R.E. y siempre examinado desde abajo hacia arriba,
parte de unos buenos “suelos”con cascos amplios y sanos; cuatro
“postes”, dos manos rectas con “rodillas” y “con hueso”; acompañadas
de dos patas con fuertes corvejones.
Llegando a un volumen de cuerpo con amplio pecho, buen dorso
y grupa potente. El cuello iniciado desde la cruz y bien enganchado
a su cabeza, con un perfil “antiguo”, de mirada dulce y abundantes
crines y cola.
Armonizado con unos movimientos amplios y elevados
que adornan su belleza natural. En definitiva lo que llamamos un
caballo “enrazado”.
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La línea marcada por la ganadería exige la selección
de yeguas a cubrir por cada semental en función de las características
que transmite cada animal y la mejora deseada, nunca en función
de su capa.
La falta de celo que las yeguas muestran debido
al corto tiempo de luz solar y al frío que provoca la ubicación
geográfica y climatológica de la sierra de Madrid.
Hace que el periodo elegido por la ganadería para la
cubrición parta de los primeros días de
abril hasta los últimos de octubre para que los potros nazcan
con los nuevos pastos de primavera.
El nacimiento del potro es seguido y controlado en el campo,
siempre que no se dictamine por parte del responsable de reproducción
que nazca en un lugar controlado como pueda ser una paridera o cerca
pequeña.
El primer contacto con el potro se produce aproximadamente
al mes del nacimiento; poniéndole su primera cabezada de
cuadra y tanteándole unos minutos atado por un ramal, provocando
sus primeros tirones y demostrando su carácter. Al mismo
tiempo los herradores controlan sus “aplomos” y se le realiza su
primer esquilado de crin y cola, antes de volver a soltarle con
su madre al campo. Periódicamente se le repite este proceso
hasta los seis meses.
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El destete supone el trauma de separarle
de su madre por lo que para él se inicia una nueva vida tanto en
su alimentación como en su manejo.
A los potros se les distancia de sus madres en cuadras
o parideras que permitan mayor contacto con el cuidador y se les inicia
en su primera doma: cabezada permanente de cuadra con una “martaguita”
(cuerda de un metro aprox.) para poder cogerlos, tocarles y a su vez les
sirva de desengaño al pisarla, para en un futuro poder “ramalear”.
Su alimentación esta compuesta de forraje (alfalfa
o heno) y de un pienso especifico para su edad, ya acostumbrados a comerlo
desde su primer mes en los filtros de campo especificos para ellos.
Este proceso dura de quince a treinta días y finaliza
desparasitandolos, vacunándolos, retirándoles los arreos
y soltándolos sin discriminación de sexo, a las cercas predeterminadas
hasta su herraje.
El herradero representa la tradición
de marcar a los animales con el hierro de la ganadería para su
identificación. A las hembras se las marca el hierro en la nalga
derecha y en la izquierda con un numero identificativo de recría;
mientras que a los machos solo el hierro en el lado izquierdo.


La operación se realiza bien con hierro candente o con
nitrógeno liquido previo rapado de la zona a aplicar. La diferencia
estriba en el acabado resultante, oscuro con el fuego y blanco con el
nitrógeno.
En la ganadería Arroyo P.R.E. la tradición
representa una fiesta familiar con sus amigos y colaboradores que se celebra
puntualmente el segundo sábado de noviembre.
La selección comienza antes del año
donde se separan machos de hembras en sus cercas correspondientes. Periódicamente
se realizaran distintos controles por veterinarios y herradores hasta
los tres años.
La ganadería seleccionara los animales en función
de su morfología y aptitudes, pudiendo elegir ejemplares para los
concursos morfológicos pasando a otras instalaciones ya mencionadas.
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El manejo de los animales seleccionados hasta
los tres años se basa en entrenar tanto su doma de cuadra
(admisión de arreos, cepillados, duchas y docilidad al ramalear)
como potenciar sus movimientos naturales de paso, trote y galope
siempre a la mano.
La valoración de los potros y potras como
aptos reproductores de la raza se solicita a partir de los tres
años. Las yeguas aptas reproductoras se empiezan a cubrir
a partir de los cuatro años por costumbre de la yeguada.
Los caballos se estabulan y comienzan su doma de forma atemperada,
partiendo de una buena puesta en mano a la cuerda (paso - trote
- galope) junto a la aceptación de la embocadura y demás
arreos; a través de un “chambon” compuesto de cabezada con
filete, riendas, cincha y retranca.
Incluso empezamos a buscar la cadencia de los movimientos
a través del sonido del cascabel en el chambon.
Muy cerca de los cuatro años se le ensilla
y comienza su doma con jinete en la pista, siempre con filete y
montura con pecho petral y baticola de forma que en edad más
adulta no extrañe ningún arreo.
Posteriormente aprovechando las excepcionales condiciones del
entorno se le hace una doma de campo lo más completa posible
(subir y bajar cerros, pasar arroyos, cruzar vías pecuarias
con animales, transito de motos...)
De esta manera los potros están preparados
para el inicio de una doma especifica y perfectamente adaptados
para poder pasear y viajar con ellos.
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El hierro Arroyo P.R.E. pese a su corta existencia
es una yeguada habitual en los diferentes campeonatos de España,
obteniendo importantes calificaciones en distintos concursos morfológicos
con animales de su propio hierro.
En este sentido la ganadería esta trabajando en la conjunción
y doma de cobras de tres yeguas para futuros concursos. Actualmente la
cobra torda esta compuesta por (Arrojada III, Arropada y Arroba IV) potras
de dos, tres y cuatro años todas ellas hijas del semental Don XV
mientras la cobra castaña esta compuesta por (Arrocera, Arrogancia
y Juguetona LI) yeguas de cuatro y seis años, todas ellas hijas
de Juguetón IV.
La ganadería pretende así poder competir como
mejor ganadería no solo expositora, sino criadora en el circuito
de morfológicos clasificatorios para el campeonato de España.
Colaboradores
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